Coffee Journal

Pacamara, el varietal salvadoreño que domina la Taza de Excelencia

Yasin Sofyian Ayesh
Productor eligiendo cerezas de café Pacamara

Descubre Pacamara salvadoreño, ganador en la Taza de Excelencia 2024–2026: grano gigante y notas a fruta de hueso y chocolate; origen y compra.

El café el salvador pacamara es un varietal híbrido desarrollado por el Instituto Salvadoreño de Investigaciones del Café, cruce entre Pacas y Maragogipe, con lanzamiento comercial en 1992. Interesa al conocedor porque combina un grano descomunal con un perfil de taza que va de la fruta de hueso al chocolate, y porque ha ganado repetidamente en la Taza de Excelencia entre 2024 y 2026. Lo que sigue explica su origen, su cata, su cultivo, su tostado y dónde conseguirlo, trazado.


En resumen:

  • La variedad Pacamara, desarrollada en El Salvador y presente en microlotes premiados, puede alcanzar precios de hasta 95,70 dólares por libra en subastas de alta calidad.
  • La producción de Pacamara requiere una selección manual cuidadosa y manejo preventivo frente a enfermedades como la roya, lo que eleva sus costos y limita su volumen.
  • Sus perfiles sensoriales varían según el proceso de beneficio; el lavado resalta acidez cítrica y notas florales, mientras que el natural aporta notas frutales intensas y vínicas.
  • La altitud, los suelos volcánicos y las prácticas postcosecha controladas en regiones como Chalatenango y Santa Ana explican los altos puntajes de los microlotes en concursos internacionales.
  • Para explorar Pacamara auténtico, es recomendable optar por cafés con trazabilidad documentada y diferentes perfiles de beneficio, sin confiar solo en la etiqueta del varietal.

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Tabla de contenidos

Origen e historia del café Pacamara en El Salvador

El ISIC empezó a seleccionar genéticamente esta variedad en 1958, buscando combinar la resistencia y el rendimiento del Pacas con el tamaño de grano descomunal del Maragogipe. Hubo una primera liberación en 1980, pero el lanzamiento que consolidó su presencia comercial llegó en 1992, más de tres décadas después de iniciada la investigación.

Desde entonces el Pacamara se convirtió en algo más que un varietal agronómico. El gobierno salvadoreño lo incorporó como pieza central del programa “Café de El Salvador Bicentenario” y promueve un día dedicado a la variedad dentro de su estrategia de posicionamiento internacional.

Esa institucionalización explica en parte por qué el Pacamara pesa tanto en el mapa del café de especialidad:

  • Nació de un programa de investigación estatal, no de una mutación espontánea encontrada en el campo.
  • El Estado lo adoptó como símbolo agroexportador, con eventos y campañas oficiales.
  • Su historia de cuatro décadas entre selección y éxito comercial le da un prestigio que otros híbridos recientes no tienen.

Perfil de cata y atributos sensoriales del Pacamara

Un Pacamara bien procesado ofrece dulzor de fruta de hueso, notas de bayas rojas, chocolate, miel y un toque de canela o especia suave, sostenido por un cuerpo cremoso y una acidez brillante que no se apaga rápido en la boca. Esa combinación de peso y viveza es precisamente lo que separa al Pacamara de otros varietales de grano grande, que suelen pesar en boca pero quedarse planos en acidez.

El proceso de beneficio cambia bastante ese perfil base:

  • El lavado tiende a resaltar claridad, acidez cítrica y notas florales más definidas.
  • El honey suaviza la acidez y añade dulzor tipo miel, con un cuerpo algo más denso.
  • El natural intensifica notas de fruta madura, a veces vínica.
  • Procesos experimentales anaeróbicos empujan hacia perfiles más frutales y fermentados, con mayor complejidad aromática pero también mayor riesgo de defectos si no se controla el tiempo.

Dato clave: en la Taza de Excelencia 2025, un Pacamara de Finca Santa Rosa, en Chalatenango, obtuvo 90.93 puntos en la categoría lavado/honey, la puntuación más alta de esa edición, y la variedad dominó varias categorías del concurso.

Regiones y fincas donde el Pacamara alcanza puntajes altos

Tres zonas concentran la mayoría de los microlotes premiados: Alotepec-Metapán y Chalatenango, en el norte; la cordillera de Apaneca-Ilamatepec, con sus volcanes; y las laderas de Santa Ana. No es casualidad que sean las mismas regiones que dominan el mapa cafetero salvadoreño desde hace un siglo.

Lo que las distingue no es solo la altitud, sino la combinación de tres factores:

  • Suelos volcánicos ricos en minerales que favorecen el desarrollo de azúcares en el fruto.
  • Microclimas con oscilación térmica marcada entre el día y la noche, que ralentiza la maduración y concentra sabor.
  • Prácticas postcosecha meticulosas: selección manual de cerezas, fermentaciones controladas y secado lento en camas africanas.

Finca Santa Rosa, en Chalatenango, ilustra bien esa ecuación: su microlote honey ganador en la Taza de Excelencia 2025 combinó altitud, suelo volcánico y un proceso de fermentación cuidadosamente monitoreado. Ese tipo de control manual, replicado lote por lote, es lo que separa un Pacamara comercial de uno que compite por medallas.

Agronomía del Pacamara: por qué es un cultivo difícil

El Pacamara no es un varietal fácil de mantener uniforme. Es genéticamente heterogéneo, lo que significa que dos plantas de la misma parcela pueden dar frutos de tamaño y maduración distintos. Los productores serios seleccionan plantas por fenotipo, lo que multiplica el trabajo de campo y explica por qué buena parte de la oferta llega en microlotes pequeños en vez de en volúmenes grandes y homogéneos.

Además, es altamente susceptible a la roya y al ojo de gallo, dos enfermedades foliares que han golpeado con fuerza la caficultura centroamericana en la última década. Esa vulnerabilidad obliga a manejos preventivos constantes: fungicidas, poda de renovación y sombra regulada. Cada intervención adicional sube el costo de producción, y ese costo se traslada al precio final del grano, sobre todo en los lotes que buscan calidad de exportación.

Cómo tostar y preparar café Pacamara sin perder su complejidad

El tamaño de grano del Pacamara, heredado del Maragogipe, le da más masa interna que a un grano arábica estándar. Eso exige una rampa de tueste más lenta: si se apresura la curva, el exterior se quema mientras el centro queda crudo, con notas herbáceas o astringentes que arruinan la taza.

  1. Empieza con una carga algo menor de lo habitual para compensar la densidad del grano y facilitar una transferencia de calor pareja.
  2. Alarga la fase de desarrollo después del primer crack, sin forzar un tueste oscuro: el Pacamara pierde su fruta si se lleva demasiado lejos.
  3. Enfría rápido tras el tueste para fijar los aromáticos volátiles que le dan las notas florales y frutales.
  4. En espresso, prueba con una molienda ligeramente más gruesa y ratios cortos para no acentuar amargor; en filtro, una extracción media con agua justo por debajo del punto de ebullición suele sacar mejor la acidez.

Consejo profesional: tuesta el mismo lote en dos perfiles distintos, uno más claro y otro con desarrollo más largo, y cátalos lado a lado. Con un grano tan variable como el Pacamara, esa comparación directa enseña más que cualquier receta fija.

Precio, subastas y dónde encontrar Pacamara auténtico

Los microlotes de Pacamara que superan los 90 puntos reciben en El Salvador la etiqueta de “Café Presidencial”, y esa distinción ha llevado precios de subasta hasta 95,70 dólares por libra en ediciones pasadas del Cup of Excellence. Ese pico no es el precio habitual del Pacamara, es el techo que alcanzan los lotes más extraordinarios cuando compradores internacionales pujan por ellos.

Las subastas de la Taza de Excelencia funcionan como un filtro de calidad: solo los lotes que superan un umbral de puntuación en catas ciegas llegan a esa fase, y ahí compiten tostadores e importadores de todo el mundo por volúmenes muy limitados.

Para el comprador que no puja en subasta, la clave está en otro lado:

  • Busca trazabilidad hasta finca y lote, no solo el nombre del país de origen.
  • Prefiere tostadores que indiquen el proceso de beneficio exacto, no una etiqueta genérica de “café gourmet”.
  • Desconfía de mezclas que usan “Pacamara” como reclamo sin especificar porcentaje ni procedencia.

La oferta de Qahwat Al’ard para explorar Pacamara y orígenes afines

Se trabaja con café de origen único, trazabilidad hasta finca y tostado fresco bajo pedido, el mismo criterio que separa un microlote premiado de un café comercial genérico. Esa filosofía es la que aplica también fuera de El Salvador, en orígenes con perfiles comparables.

Para quien quiere empezar a explorar sin comprometerse con un saco entero, se ofrecen varios caminos:

  • La colección Single Origin reúne cafés de finca trazados, ideal para comparar terroir contra terroir.
  • Los Sample Packs permiten catar varios orígenes en formato reducido antes de decidir una compra grande.
  • La colección Coffee sirve como punto de entrada general al catálogo, incluidos formatos en grano y en cápsula.

Procesos de beneficio y su huella en la taza de Pacamara

El beneficio, es decir, lo que ocurre entre la cereza recién cortada y el grano seco listo para tostar, pesa tanto en el resultado final como la genética misma del varietal. En un Pacamara lavado, la pulpa se retira antes de la fermentación, lo que produce tazas más limpias, con acidez más definida y menos interferencia de azúcares residuales. Es el estilo que tradicionalmente ha dominado las mesas de cata en El Salvador.

El proceso honey, donde se retira solo parte del mucílago antes del secado, se ha vuelto el favorito de los microlotes ganadores recientes, incluido el de Finca Santa Rosa premiado en 2025. El mucílago que permanece durante el secado aporta azúcares que suavizan la acidez y añaden cuerpo, sin caer en la fermentación intensa de un natural.

El proceso natural, con la cereza entera secándose con toda su pulpa, empuja el perfil hacia notas de fruta madura y a veces vínicas, un efecto tan intenso que en un grano ya complejo como el Pacamara puede resultar abrumador para un catador menos experimentado. Y los procesos experimentales, sobre todo la fermentación anaeróbica en tanques cerrados, generan perfiles todavía más extremos: notas de fruta tropical fermentada, a veces alcohólicas, que dividen opiniones entre catadores tradicionales y los que buscan algo distinto en cada taza.

La elección de proceso no es solo estética. Es la decisión con más impacto directo sobre si un lote termina siendo un café de mesa o uno que compite por medalla en concurso.

Comparativa de los métodos de beneficio del Pacamara

Retos de producción y sostenibilidad del Pacamara salvadoreño

La producción de Pacamara enfrenta una tensión constante entre calidad y viabilidad económica. Los mismos rasgos que lo hacen sensorialmente especial, grano grande, genética heterogénea, alta exigencia de manejo, son los que multiplican el costo de producirlo bien. Un productor pequeño que quiera competir en calidad necesita invertir en selección manual, control de fermentación y secado lento, gastos que no siempre se recuperan si el café termina vendiéndose como commodity genérico.

La presión de enfermedades como la roya complica aún más el panorama. Renovar cafetales con plantas resistentes cuesta tiempo y dinero, y mientras tanto la producción cae. Muchas fincas medianas y pequeñas en Chalatenango y Apaneca-Ilamatepec dependen de esa cosecha para sostenerse, lo que hace del manejo fitosanitario un asunto tanto agronómico como de subsistencia.

El reconocimiento internacional reciente, con microlotes salvadoreños ganando en los K-Coffee Awards en 2026, ayuda a sostener la demanda y a justificar precios más altos para los productores que sí invierten en calidad. Pero ese prestigio beneficia sobre todo a las fincas que ya tienen capacidad de exportar microlotes trazados. El reto pendiente es que esa prima de calidad llegue también a los productores medianos que sostienen el grueso de la cosecha nacional, y no solo a los pocos lotes que llegan a subasta.

Por qué el Pacamara merece un lugar en tu despensa de café

El Pacamara no es un capricho de coleccionista, es un varietal que recompensa la atención. Un grano tan variable exige que el tostador y el catador presten más cuidado del habitual, y esa exigencia es justamente lo que lo hace interesante para quien ya domina lo básico.

Vale la pena guardarlo para ocasiones donde el café sea protagonista, no fondo: una sobremesa, un regalo a otro entusiasta, una cata comparada de procesos. Y al comprarlo, prioriza siempre la trazabilidad de finca y proceso sobre el nombre del varietal solo. Ahí está el verdadero valor.

— Anthony-Yasin

Prueba microlotes trazados sin comprar a ciegas

Encontrar un Pacamara auténtico en el mercado abierto es difícil: muchas etiquetas usan el nombre del varietal sin indicar finca, proceso ni fecha de cosecha. Qahwat Al’ard resuelve ese problema con origen único documentado y tueste fresco bajo pedido, así sabes exactamente qué finca y qué proceso hay detrás de cada bolsa.

Honduras

Si quieres comparar perfiles de distintos orígenes centroamericanos antes de decidirte por un lote grande, la colección Single Origin es el punto de partida más lógico, y los Sample Packs te dejan catar varios formatos sin comprometerte con un saco entero. Para quien prefiere cápsula, también hay opciones trazadas como Mexico Coffee Pods. Explora también perfiles de Honduras y Nicaragua para comparar terroir centroamericano lado a lado con el salvadoreño. Entra a la colección Coffee y elige tu primer microlote para probar esta semana.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la mejor marca de café en El Salvador?

No existe una única “mejor marca”, porque el mercado salvadoreño de especialidad funciona por finca y microlote, no por marca comercial masiva. Lo que sí tiene reconocimiento constante es el varietal Pacamara, que ha dominado categorías en la Taza de Excelencia 2025 y sigue ganando premios internacionales recientes.

¿Cuánto cuesta un café Pacamara?

El precio varía mucho según si es un lote comercial o uno de concurso: los microlotes premiados con más de 90 puntos han llegado a pagarse hasta 95,70 dólares por libra en subastas del Cup of Excellence. Un Pacamara trazado de calidad especialidad para consumo doméstico cuesta considerablemente menos que ese pico de subasta. Los precios actuales están disponibles directamente en la tienda.

¿Cuál es el café más caro de El Salvador?

Los lotes de Pacamara que reciben la distinción “Café Presidencial”, por superar los 90 puntos en cata, suelen ser los más caros del país y han alcanzado los precios de subasta más altos documentados en la historia reciente del Cup of Excellence salvadoreño.

¿Cuál es el café de Nayib Bukele?

No hay una vinculación oficial documentada entre el presidente salvadoreño y una marca o finca de café específica en las fuentes consultadas. El café más asociado con la promoción institucional del país sigue siendo el Pacamara, impulsado por programas gubernamentales como Café de El Salvador Bicentenario.

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